Photography: Andrés Oyuela Collection by: Alejandra Parra Parodi Model: River Rose Photography Assistant: Cristóbal Velásquez Makeup & Hair: Johana Montoya and Melina Feijoo
Hablar con María Alejandra Parra es entrar en un universo donde la moda deja de ser superficie para convertirse en lenguaje. Colombiana, criada en la Costa Caribe y actualmente radicada en Nueva York, su trabajo se sitúa en un territorio donde el vestir es un acto consciente, cargado de historia, política e identidad.

Más allá de la diseñadora, Parra se define como una observadora de los rituales cotidianos que construyen lo femenino en América Latina. Desde allí nace una práctica que conecta el cuerpo con el contexto, y que entiende la moda como una herramienta para recuperar agencia y narrar lo que muchas veces ha sido silenciado.
Su historia comienza en Montelíbano, Córdoba, un entorno atravesado por contrastes y realidades complejas. Crecer en un pueblo minero, con una mezcla constante de identidades, definió su manera de entender el diseño: como construcción y como relato.
Su paso por Medellín y su trabajo durante casi una década con comunidades artesanas —incluyendo mujeres afectadas por el conflicto armado— marcaron profundamente su visión. Allí aprendió que crear también implica escuchar, compartir autoría y enfrentar los retos reales de la producción artesanal en América Latina.
De estas experiencias surgieron proyectos colaborativos que van más allá de la estética: procesos donde el tejido, el tiempo y la memoria son tan importantes como el resultado final.



Para Parra, el cuerpo no es solo soporte, es archivo. Es el lugar donde convergen memoria, identidad y राजनीति personal. Por eso su elección de la moda como lenguaje no responde a una decisión racional, sino a una necesidad inevitable.
Diseñar desde el cuerpo le permite que las ideas se experimenten. Que se sientan. Que transformen la manera en que alguien se habita a sí mismo. En su universo, una prenda no solo viste: modifica la percepción, el gesto, la presencia.
Su paso por Parsons School of Design representó un momento de expansión. No solo por la formación académica, sino por el proceso personal que implicó migrar y reconstruirse en una ciudad como Nueva York.
Allí, su lenguaje se transformó sin perder su raíz. La experiencia migratoria, con su intensidad y diversidad, le permitió reconciliar distintas versiones de sí misma y consolidar una voz que no busca encajar, sino existir con claridad.
Su trayectoria ha sido reconocida con distinciones como su lugar como finalista del CFDA Geoffrey Beene Design Masters Scholar Award y su participación en mentorías de alto nivel dentro de la industria.
Inspiración: mujeres que no piden permiso
El punto de partida de su trabajo no está únicamente en referencias visuales o académicas, sino en las mujeres que la rodean: aquellas que han construido su identidad desde la convicción, sin necesidad de validación externa.
Su investigación dialoga con movimientos que han cuestionado lo que significa ser mujer en Colombia, abriendo espacio a nuevas formas de habitar el cuerpo y la feminidad. Esta exploración se traduce en piezas que tensionan lo tradicional y lo contemporáneo, lo íntimo y lo visible.
“Pieles para pensamientos no domesticados”
Su colección Pieles para pensamientos no domesticados, presentada en la Semana de la Moda de Nueva York, toma como punto de partida a escritoras latinoamericanas que quedaron al margen de los grandes relatos literarios dominados por hombres.

Las piezas exploran esa tensión entre intelecto y sensibilidad. El cuero y la palma de iraca —materiales de orígenes opuestos— dialogan en una narrativa que oscila entre estructura y fluidez. Las siluetas se acercan y se alejan del cuerpo, revelando y protegiendo al mismo tiempo.
Hay en esta colección una afirmación clara: ocupar espacio, ser vista, existir sin concesiones.
El trabajo fue desarrollado junto a la artesana Marelys Escalante, experta en tejido de palma de iraca en Usiacurí, consolidando una práctica donde el diseño contemporáneo y el saber ancestral se encuentran en igualdad de condiciones.


