Hay debuts que anuncian una llegada y otros que se sienten como una declaración de identidad. El de GARCIAS en Milan Fashion Week es, sin duda, de la segunda categoría. Con su colección Spring/Summer 2027, titulada “Si lo crees, lo creas – Latin Dreamers”, la firma de Nicolás Martín García marcó su entrada al calendario oficial de la Camera Nazionale della Moda Italiana con una propuesta profundamente personal, sofisticada y cargada de significado.
Más que un simple estreno sobre la pasarela, el desfile funcionó como un manifiesto visual sobre la experiencia latina en movimiento: la infancia, la migración, la pertenencia, la herencia cultural y la construcción de una identidad entre geografías. Nacido en Colombia y criado en Italia, García convirtió su historia en lenguaje creativo, haciendo de este debut un momento simbólico para su marca y para la representación latina dentro del sistema de la moda italiana.


La colección tomó como punto de partida una fotografía de su niñez, desde la cual se desplegó una paleta luminosa y nostálgica que evocaba mañanas caribeñas: azules celestes, crema, écru, rosa empolvado, amarillo mantequilla, índigo lavado, caramelo y tonos tabaco, salpicados con acentos de coral y terracota. El resultado fue una atmósfera cálida y delicada, entre lo íntimo y lo cinematográfico.
En cuanto a las siluetas, Latin Dreamers apostó por un guardarropa esencial pero con carácter: bermudas sastre con pinzas, tank tops de punto acanalado, pantalones anchos de caída fluida, chaquetas tipo camisa en denim lavado, cardigans recortados, outerwear con capucha y chalecos tejidos que redefinen una masculinidad relajada, pulida y contemporánea. Todo tenía esa rara cualidad de parecer effortless sin perder una sola gota de intención.
Uno de los aspectos más atractivos de la colección fue el diálogo entre la herencia textil colombiana y la artesanía italiana. Referencias inspiradas en la tradición Wayúu se tradujeron en construcciones de crochet, mientras que patrones derivados de las ruanas andinas convivieron con lino, algodones premium y técnicas de sastrería italiana. El denim desgastado, decorado con bordados de cristal, y las camisas de seda con estampados inspirados en billetes colombianos del siglo XIX añadieron una capa de sofisticación narrativa que elevó aún más la propuesta.
Entre los detalles más memorables destacó una banda de satén marrón adornada con una flor de cristal plateado aplicada a mano, llevada baja sobre las caderas y combinada con pantalones crema de silueta fluida (ilustrada arriba). Los accesorios también ayudaron a definir el universo GARCIAS: collares de perlas en capas, cadenas, sombreros de crochet, bandanas y el monograma de la firma bordado en hilo dorado y con cristales.
La colección se movió con naturalidad entre celebraciones religiosas, vida nocturna, cumbia, salsa, tradiciones familiares y energía urbana. Frases en español como “Si lo crees, lo creas”, “Todo lo que soñamos se va a lograr” y “¿Y si todo sale bien?” aparecieron como afirmaciones de fe, deseo y determinación. La espiritualidad, la cultura popular y el ritmo callejero se entrelazaron en una sola narrativa, reforzando la idea de que la identidad latina no es fija, sino vibrante, múltiple y en constante construcción.
La escenografía terminó de sellar el concepto. El espacio fue transformado en una reconstrucción a gran escala de un barrio latinoamericano: un entorno vivo, poblado por músicos, vendedores ambulantes, bailarines, artistas, familias y personajes cotidianos. Más que un telón de fondo, el set funcionó como un territorio emocional, convirtiendo la pasarela en una comunidad y la moda en pertenencia.
El cierre fue tan emotivo como potente. Una comunidad de modelos, amigos de la marca, artistas, músicos y familiares acompañó a García en la pasarela, convirtiendo el final del desfile en la representación literal del mensaje de Latin Dreamers: soñar en colectivo, celebrar los orígenes y convertir la nostalgia en fuerza creativa.



“Esta colección no es solo sobre el lugar donde nací, sino sobre todas las personas que me enseñaron que creer y crear son la misma cosa”, expresó el diseñador. “Lo aprendí de mi madre: Si lo crees, lo creas. Hice este show para todos los que han tenido que dejar su hogar, soñar en grande y llevar sus raíces con orgullo”.
El proyecto contó además con el respaldo de AFRO Fashion Association, la organización fundada y liderada por Michelle Francine Ngonmo, que impulsa una representación más equitativa de profesionales BIPOC dentro de la industria de la moda italiana e internacional. A través de mentorías, redes de apoyo e iniciativas de empoderamiento cultural, la asociación ha acompañado a marcas y talentos emergentes en su desarrollo dentro de la industria.
La presentación también reunió a un ensamble en vivo de músicos latinoamericanos, reforzando el pulso emocional del desfile. Detrás de escena, el styling estuvo a cargo de Stephanie Escobar, la banda sonora fue compuesta por MAXI, la comunicación en mercados latinoamericanos fue coordinada por Margot Agency, y la producción de cabello y maquillaje estuvo liderada por Show Division, con dirección de cabello de Roberto Renna y maquillaje de Marco Todaro, con el apoyo de Frais Monde.
En su primera aparición en el calendario oficial de Milán, GARCIAS no solo presentó una colección: presentó una visión. Una visión de lujo íntimo, elegante y profundamente arraigada en la memoria; donde la diáspora no es ausencia, sino inspiración. Y donde creer, definitivamente, también es crear.
















