Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más del 42% de los adultos en Estados Unidos viven con obesidad, una condición que va más allá del aspecto físico y que incrementa el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Esta realidad, que compromete la calidad de vida de millones, exige respuestas urgentes, no promesas vacías.

Frente a esta realidad compleja, conversamos con el entrenador Alexander Rodríguez acerca de las estrategias de bienestar que deben ir más allá de modas pasajeras o rutinas efímeras. Se necesita un enfoque basado en disciplina, hábitos sostenibles y la comprensión de que el cambio profundo implica transformar tanto el cuerpo como la mentalidad.
Desde su base en Orlando, Florida, Alexander Rodríguez ha construido un enfoque de entrenamiento que responde a esta necesidad con una visión profundamente humana, basada en disciplina, constancia y resultados medibles. Su trabajo no es una tendencia de internet ni una promesa de resultados inmediatos: es un método estructurado que ha acompañado a más de 400 personas a transformar su cuerpo y su relación con la salud.

Rodríguez ha explicado que el cambio real nace cuando las personas dejan de verse como víctimas y asumen la responsabilidad de su propio bienestar. Para él, “La obesidad no es solo un problema físico, es una desconexión con el autocuidado. El verdadero cambio ocurre cuando entiendes que nadie va a hacerlo por ti.”
Rodríguez empezó de cero tras emigrar, sin garantías ni promesas. Esa experiencia de construir sin atajos es la que transmite hoy a sus atletas.
“Emigrar me enseñó que rendirse siempre es una opción fácil, pero nunca es la correcta. Eso mismo transmito a mis atletas: seguir incluso cuando no hay motivación.”
Ese enfoque va más allá de los números en la balanza. Para Rodríguez, la transformación implica fortalecer hábitos, mentalidad y disciplina.
En una industria donde con frecuencia se prioriza la estética sobre la funcionalidad, Rodríguez subraya que su método pone la salud y la estructura por encima de la imagen superficial. La coherencia, dice él, es clave:
“La estética sin base es frágil. Mi criterio no cambia por el estatus del atleta. El cuerpo debe ser funcional, sostenible y bien trabajado.”


Esa filosofía ha llevado a Rodríguez a trabajar tanto con personas que inician su primer proceso de cambio como con figuras públicas que buscan resultados con propósito. Pero su foco permanece en lo esencial: resultados sostenibles y bienestar real.Entre los nombres que han confiado en su visión se encuentran Kerly Ruiz, presentadora de Univisión; el pelotero de Grandes Ligas Oswald Peraza; Mónique Pérez, Mrs. Mundo Latina USA, entre otros.
Por eso, cada transformación que logra es una victoria contra el abandono personal, la apatía y el autosabotaje. Su mensaje no es cómodo, pero sí efectivo: no hay atajos. Hay método, tiempo y compromiso.
La definición de éxito para este entrenador va más allá de una transformación física momentánea. Su visión es que su trabajo deje un impacto duradero y positivo:
“El éxito es impacto que se sostiene en el tiempo. Dentro de diez años quiero que mi nombre esté asociado a método, resultados y ética profesional.”
Ese compromiso con la disciplina no negocia la calidad del proceso ni la coherencia entre lo que se enseña y lo que se vive. En tiempos donde la salud se ha vuelto un lujo, él demuestra que lo extraordinario aún puede construirse con disciplina diaria.


