El Super Bowl se tiñe de ritmo latino
En un momento que quedará escrito con letras doradas en la historia del entretenimiento global, Bad Bunny encabezó el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX 2026, celebrado el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Su presentación fue una declaración artística que combinó música, cultura y emoción para una audiencia mundial.

Desde el primer acorde, el astro puertorriqueño transformó el tradicional descanso del partido entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots en una celebración de la música latina, con un repertorio lleno de guiños a sus raíces caribeñas y a la diversidad cultural del continente.
Una producción que rompió moldes
El show, que duró aproximadamente 13 minutos, estuvo estructurado como una historia visual y sonora que cruzó fronteras. Bad Bunny abrió con “Tití Me Preguntó” y presentó un medley de sus hits más emblemáticos como “Yo Perreo Sola”, “Safaera” y “El Apagón”, entre otros.
El escenario se transformó en una “casita puertorriqueña” y en un campo de caña de azúcar, homenajes profundos a su tierra natal y a la identidad latina que permeó toda la presentación.
La producción contó además con momentos sorprendentes, como una boda real celebrada en pleno medio tiempo, que se llevó el corazón de millones de espectadores.
Invitados estelares e impacto cultural
La presencia de invitados como Lady Gaga, quien compartió una salsa íntima con Bad Bunny, y Ricky Martin, con quien interpretó una versión especial de “Lo Que Le Pasó a Hawaii”, elevó aún más la experiencia. Otras grandes figuras como Cardi B, Karol G, Jessica Alba y Pedro Pascal también hicieron apariciones memorables en el escenario, fusionando música, cine y cultura pop.

Este espectáculo marcó un hito: fue la primera vez que un performer lideró un show de medio tiempo del Super Bowl completamente en español, impulsando la visibilidad de la música latina en uno de los escenarios más emblemáticos del planeta.
Celebración, polémica y significado histórico
El efecto cultural trascendió lo musical. Antes incluso del inicio del evento, el gobernador de California declaró el 8 de febrero como “Día de Bad Bunny” en el estado, una señal del impacto social y cultural del artista.
No faltaron reacciones encontradas: figuras políticas criticaron el uso predominante del español, mientras que aficionados celebraron la inclusión y la energía del performance que unió audiencias diversas.
Al concluir el espectáculo, Bad Bunny dejó un mensaje claro sobre unidad y celebración de las raíces: su show no fue solo música, sino una afirmación de identidad, comunidad y orgullo cultural que resonó más allá de la NFL.


