Escrito por: Luisa Rangel, Fotógrafo: Jorge Duva, Digital Tech: Gazdigi, Maquillaje y Peinado: Gio Moros Miami, Estilismo: Gio Moros Miami & Saks Fifth Avenue, Locación: Esca Productions, Asistente de estilismo: Claudia Sánchez, Asistente de fotografía: Johan González Pérez
Con apenas 28 años, Eddy Vera ha atravesado experiencias que muchos tardarían décadas en procesar. Venezolana, migrante en Estados Unidos desde los 17 años y hoy empresaria, autora y conferencista en Miami, su historia está marcada por enfermedad, duelo, y decisiones que la obligaron a crecer antes de tiempo.

Su llegada a Estados Unidos ocurrió en medio de la incertidumbre. Nueva York fue su primer destino y también su primer choque con la realidad. Sin una red sólida y tras un intento fallido en el mundo del mercadeo en red, se encontró en cero. Fue entonces cuando descubrió la industria de los seguros y decidió abordarla desde otro enfoque. Así nació EV Financial, una empresa que no solo ofrece servicios de protección financiera, sino que también busca educar y acompañar a la comunidad latina en un terreno donde la falta de información suele convertirse en vulnerabilidad.
Pero detrás de esa determinación empresarial hay una historia personal mucho más profunda. A los quince años fue diagnosticada con el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune, lo que la llevó a meses de rehabilitación. A los diecinueve llegó otro golpe inesperado: cáncer de ovario. Aquellos años cambiaron su manera de entender la vida. Perdió parte de su adolescencia, pero ganó una conciencia muy clara sobre el valor del tiempo.
Con los años, Eddy aprendió a mirar esas experiencias desde otro lugar. Para ella, el dolor no es únicamente pérdida; también puede convertirse en dirección. La pregunta dejó de ser “¿por qué me pasó esto?” para convertirse en “¿para qué?”. Esa reflexión terminó marcando su forma de trabajar y de acompañar a otras personas.
Cuando habla de liderazgo, Eddy cree que hay una parte que nace con la persona y otra que se construye con el tiempo. Desde pequeña solía asumir responsabilidades y terminar liderando actividades o grupos. Sin embargo, hubo una etapa en la que esa voz se apagó. Durante la adolescencia cambió de entorno escolar y comenzó a sentirse fuera de lugar. Su personalidad abierta y su forma directa de expresarse empezaron a incomodar a otros, y durante un tiempo decidió hacerse más pequeña para encajar.
Las experiencias más duras de su vida terminaron devolviéndole esa voz. Haber enfrentado la enfermedad y la cercanía con la muerte le dejó una certeza clara: esconder quién eres no tiene sentido.
A su corta edad también ha tenido que enfrentar otro reto silencioso: el cuestionamiento constante de la autoridad. Liderar equipos siendo joven —y además mujer— significa demostrar el doble. Eddy lo sabe. Le ha tocado sostener conversaciones difíciles con personas que le doblan la edad y enfrentar el escepticismo que a veces aparece.

Su forma de responder ha sido sencilla: liderar con el ejemplo. Para ella, el liderazgo no consiste en dar órdenes, sino en asumir primero la responsabilidad de hacer. El líder es quien va adelante, quien ejecuta y demuestra con acciones lo que espera de los demás.
Esa misma forma de pensar también aparece dentro de su empresa. Con su equipo habla con frecuencia de algo que llama el triángulo de la vida: cuerpo, mente y espíritu. Cree que el crecimiento profesional, las finanzas y la organización deben estar alineados con los valores personales.
Además de empresaria, Eddy decidió compartir públicamente su historia. Esa decisión la llevó a escribir su primer libro, Tengo mejores planes para ti, donde reflexiona sobre resiliencia, fe y propósito. En sus páginas plantea una idea sencilla que resume su manera de ver la vida: creer, orar y actuar. Para ella, la fe no es una espera pasiva, sino una fuerza que debe traducirse en decisiones concretas.
Hoy su empresa continúa expandiéndose dentro de la industria de seguros, mientras su marca personal sigue creciendo a través de conferencias, libros y encuentros con audiencias en distintos países. En los próximos meses iniciará una gira de conferencias por Centroamérica y presentaciones en Colombia, donde se encuentra una parte importante de su audiencia.
Uno de los momentos más simbólicos de esta etapa será su participación en Harvard, donde ha sido invitada a ofrecer un conversatorio sobre liderazgo y resiliencia, abordando cómo una mujer joven ha logrado construir una empresa mientras comparte públicamente su historia.

Cuando se le pregunta qué le diría a una joven migrante que llega a un país nuevo sintiéndose perdida, su respuesta es directa: que empiece donde pueda. Que, si le toca limpiar casas, pintar uñas o hacer cualquier trabajo digno, lo haga con orgullo, pero que no se quede ahí. Que cada paso sea un trampolín hacia el siguiente.
Porque si algo ha aprendido Eddy Vera es que el éxito rara vez se construye en soledad. Detrás de cada logro hay personas, conexiones y momentos que aparecen en el camino justo cuando se necesitan.
Y quizás ahí está la esencia de su liderazgo: convertir cada cicatriz en un punto de partida.


