La Tartan Army, famosa fanaticada de la selección escocesa, volvió a hacer de las suyas, y esta vez el escenario fue Miami. Después de generar titulares y millones de vistas en Boston, los hinchas escoceses llegaron a la ciudad con el mismo espíritu desbordado: bailando salsa en Ball & Chain, degustando el café cubano en Little Havana y culminando en una marcha festiva, desde Lummus Park hasta Ocean Drive, llenando el juego de los Marlins, donde cerca de 8.000 fanáticos escoceses se tomaron loanDepot park.
El recibimiento en Miami fue tan improbable como perfecto: gaitas, baile, cerveza y un ambiente fiestero que convirtió la ciudad en un puente cultural improvisado entre Escocia y el sur de Florida. Entre cánticos como “No Scotland, no party” y el entusiasmo de los locales, la Tartan Army volvió a demostrar que viaja con su propia novela incorporada.

Llegando desde Boston, las locuras de los escoceses han dado de qué hablar los últimos días. Allí, los escoceses ya habían dejado una huella caótica y gloriosa, al punto de acaparar titulares nacionales: famosamente, dejaron las tavernas y bares de Boston en estado de emergencia, habiéndose acabado sus reservas de cerveza. Miami, en cambio, los recibió con más ritmo que escándalo: una celebración más cálida, más caribeña y, quizás, más acorde con su humor futbolero antes del duelo de mañana contra Brasil.
Con el partido ya a la vuelta de la esquina, la Tartan Army está convirtiendo cada ciudad que pisa en parte del espectáculo. Si Escocia le llega a ganar a Brasil en el partido de mañana y clasifica a la siguiente etapa, de seguro disfrutaremos de esta fanaticada unos días más.


