Alejandra Parra Rincón habla de poder personal con la naturalidad de quien tuvo que construirlo desde cero. No desde la perfección, sino desde los cambios constantes, las mudanzas, la reinvención y la necesidad de aprender a escucharse a sí misma en medio del ruido.
Hoy, su voz conecta con millones de personas que buscan conectar con su poder personal, fortalecer su autoestima y construir una vida más alineada con quienes realmente son, pero antes de convertirse en coach espiritual y autora, Alejandra atravesó una búsqueda personal para entender quién era más allá de las expectativas.

Ese camino comenzó desde la infancia, marcado por un intento de secuestro que transformó la manera en que entendía el miedo y la incertidumbre, pero lejos de quedarse atrapada en esa experiencia, aprendió a desarrollar una sensibilidad distinta ante la vida.
“Desde muy joven me di cuenta de lo que era tener miedo y vivir en la incertidumbre”, recuerda. Aquella experiencia, lejos de quebrarla definitivamente, despertó en ella una conciencia distinta. Mientras otros adolescentes apenas comenzaban a descubrirse, Alejandra ya tenía preguntas profundas sobre la vida, el dolor y la estabilidad emocional.
Esa experiencia la llevó a crecer en distintos países, adaptándose constantemente a nuevos escenarios. Vivió en Estados Unidos, Venezuela y Argentina antes de establecerse finalmente en Miami, ciudad a la que llegó hace cinco años con una maleta y sin contactos.
Esa capacidad de empezar de nuevo terminaría por convertirse en una de las bases de su historia.
Aunque profesionalmente ya había construido una carrera sólida en comunicación, marketing y relaciones públicas, incluso liderando su propia agencia, había algo dentro de ella que comenzaba a sentirse desconectado. A partir de ese sentimiento, nació un momento de transición en el que entendió que quería ayudar a las personas desde un lugar mucho más profundo.
Lo que vino después no fue un plan estructurado ni una estrategia perfectamente diseñada. Fue, más bien, una transición genuina. Mientras atravesaba sus propios procesos emocionales, comenzó a estudiar coaching, programación neurolingüística y diversas herramientas de transformación personal, inicialmente para sí misma.
Sin proponérselo del todo, también empezó a compartir reflexiones en redes sociales. Grababa videos espontáneos con su celular, desde cualquier lugar, en los que compartía los mensajes y consejos que a ella misma le hubiera gustado escuchar años atrás. Su contenido comenzó a conectar especialmente con personas que buscaban recuperar su poder personal y reconstruirse desde adentro.
Lo que no imaginó fue el alcance de ese mensaje: “Aprendí a no subestimar nunca el poder de lo que uno tiene para decir”, afirma. Poco a poco, miles de personas comenzaron a identificarse con sus palabras.
Muchos atravesaban procesos similares: ansiedad, pérdida de identidad, relaciones dañinas, miedo, agotamiento emocional. Alejandra entendió entonces que aquello que ella llamaba “la noche oscura del alma” era una experiencia mucho más colectiva de lo que pensaba.
Esa conexión con su comunidad terminó por convertirse en la base de todo su trabajo actual.
“Muchas personas viven una vida prestada”, dice. “Ni siquiera se conocen realmente”. Su visión del poder personal combina herramientas prácticas y reprogramación, pero siempre desde un enfoque aterrizado. De hecho, insiste varias veces en la importancia de respaldar su trabajo con evidencia científica y no con discursos vacíos ni fórmulas mágicas.

Esa filosofía quedó plasmada en El código del poder personal, el libro que escribió junto a Emma, su pareja y socia creativa, a quien describe como una pieza fundamental en su proceso de transformación. “Las relaciones correctas no solo te acompañan; te expanden”, asegura.
El libro, que tuvo una recepción masiva desde su lanzamiento, propone un recorrido dividido en tres etapas: sanación, reclamación del poder personal y manifestación. Pero más allá del formato tradicional, fue concebido también como un libro oráculo: una herramienta para abrir una página al azar y encontrar un mensaje específico en el momento indicado.
La misma lógica guía también uno de sus proyectos actuales más ambiciosos: Moneyfesting, una aplicación enfocada en manifestación y reprogramación de identidad, diseñada para acompañar a las personas a transformar su relación con el dinero y expandir su capacidad de generar abundancia. Allí, a través de meditaciones, ejercicios diarios, journaling y técnicas basadas en estados mentales y emocionales, busca ofrecer estructura a personas que quieren trabajar en sí mismas, pero no saben por dónde empezar.
En el fondo, lo que mueve a Alejandra es una idea simple: que las personas se vuelvan a sí mismas. Por eso habla tanto de límites, de soltar vínculos que minimizan y de cuestionar patrones heredados.
Dentro de su vida cotidiana, ha aprendido a disfrutar de lo simple: la playa, escribir, meditar, caminar descalza sobre el césped y pasar tiempo de calidad con las personas que ama forman parte de sus rituales cotidianos.
Al hablar de la semilla que quisiera dejar, su respuesta nunca gira alrededor del éxito ni del reconocimiento, sino en algo mucho más profundo y duradero. “Me gustaría que me recuerden como alguien que ayudó a las personas a despertar una versión más poderosa de sí mismas”. Justo ahí está la esencia de toda su historia: una mujer que entendió que reclamar su poder no era escapar de sus heridas, sino convertirlas en un puente para acompañar a otros a volver, también, hacia ellos mismos.
Escrito por: Mariana Bechara, Fotografía: Yorch Sans, Maquillaje y Peinado: Albina Nigalchuk, Locación: Esca Productions


