Esteffany Castrillon, transformó su historia familiar en una visión empresarial que reinventa la forma de habitar los espacios 

La carrera de Esteffany Castrillon no comenzó en una sala de juntas ni en una oficina de bienes raíces. Comenzó en el asiento trasero de un carro. Después del colegio, acompañaba a su madre a mostrar propiedades, asistir a citas con clientes y recorrer la ciudad buscando oportunidades. Lo que entonces parecía una simple rutina familiar terminaría convirtiéndose en la escuela más importante de su vida. 

Nacida en Cali, Colombia, Esteffany emigró a Estados Unidos a los ocho años, el mismo año en que falleció su padre. La mudanza marcó un punto de inflexión para ella y su madre, quien tuvo que reconstruir su vida como madre soltera en un país nuevo. 

“Cuando llegamos a Miami literalmente vivíamos en el cuarto de una amiga de mi mamá que nos recibió”, recuerda. Su madre continuó trabajando en bienes raíces y Esteffany creció observando de cerca la disciplina y fortaleza que ese camino exigía. Aquella cercanía no solo definió su futuro profesional, sino también su relación madre-hija. Durante años fueron inseparables: “cuando llegamos éramos solo nosotras dos, no teníamos familia aquí. Entonces ese vínculo se volvió muy fuerte”. 

Con el tiempo, la joven que acompañaba a su madre en citas inmobiliarias comenzó a asumir responsabilidades cada vez mayores. A los diecisiete años ya estaba manejando firmas inmobiliarias con decenas de agentes, una experiencia que la obligó a desarrollar liderazgo desde muy temprano. 

Se graduó de Florida International University con dos títulos: contabilidad y negocios internacionales. Pero más allá de los estudios, la base de su estilo de liderazgo nació observando a su madre. 

Hoy ambas siguen vinculadas al mundo inmobiliario, aunque con roles distintos: Esteffany asumió un papel más estratégico dentro de los negocios, mientras su madre continúa siendo una figura clave en su vida personal y profesional.  

Sin embargo, aunque el real estate fue el entorno en el que creció, con el tiempo Esteffany comenzó a explorar intereses que iban más allá del negocio familiar. A los 22 años empezó a estudiar mineralogía, el campo dedicado al estudio de los minerales y cristales. Lo que comenzó como una curiosidad personal pronto se transformó en una pasión. “Siempre he sentido una atracción por lo que no se puede explicar fácilmente”. 

Ese interés por el mundo invisible la llevó a descubrir la biogeometría, una disciplina desarrollada por el científico egipcio Ibrahim Karim que estudia cómo las formas, proporciones y materiales de los espacios influyen en el bienestar humano. Fue entonces cuando encontró una manera de unir sus dos mundos. 

A través de esta exploración, Esteffany ha desarrollado una perspectiva sobre el diseño que tiene en cuenta cómo los materiales, la geometría y la composición espacial pueden influir en la experiencia humana. Su trabajo en el sector inmobiliario y el diseño sigue evolucionando a medida que estudia estos principios y su posible impacto en los entornos en los que viven las personas. 

En paralelo, Esteffany también ha construido una sólida estructura empresarial. Fundó ESCA Management, una compañía de administración de propiedades que hoy gestiona decenas de residencias vacacionales en el sur de Florida y las Bahamas. Al mismo tiempo, continúa activa en el mercado inmobiliario junto a su equipo. 

Pero si hay un rol que redefinió su manera de ver el mundo, fue la maternidad. Madre de tres hijos, Esteffany admite que uno de sus mayores desafíos fue entender que no tenía que elegir entre ser madre y ser empresaria. “En algún momento pensé que tenía que dejarlo todo para dedicarme a ser mamá”. La presión social era real, pero también lo era su pasión por construir proyectos. La solución no fue elegir, sino integrar. 

Hoy sus hijos crecen viéndola trabajar, de la misma forma en que ella creció acompañando a su madre. Para Esteffany, el liderazgo femenino moderno no consiste en encajar en un molde, sino en diseñar una vida alineada con lo que realmente apasiona.  

Ese mismo principio guía ahora su próxima meta: explorar cómo los principios de coherencia espacial y diseño medioambiental pueden influir en el futuro del sector inmobiliario y la arquitectura de lujo. 

Quizás por eso la biogeometría resonó tanto con su historia. La idea de que las formas y proporciones de un espacio pueden influir en el bienestar de quienes lo habitan refleja también su propio camino: una búsqueda constante de equilibrio entre el trabajo, la maternidad y su curiosidad por lo que no siempre se puede explicar.  

Ese equilibrio comenzó a construirse muchos años atrás, en los asientos traseros del carro de su madre, recorriendo Miami entre conversaciones que hoy entiende como lecciones. Si algo ha aprendido en el camino es que los espacios, igual que las personas, se transforman con intención. 

Y quizá esa sea la verdadera esencia de su trabajo hoy: no solo vender propiedades o diseñar espacios, sino crear lugares donde las personas puedan encontrar armonía. Porque, al final, cada casa también cuenta una historia. Y la suya empezó mucho antes de que supiera que algún día estaría ayudando a otros a diseñar la suya. 

Escrito por: Mariana Bechara, Fotógrafo: Jorge Duva, Digital Tech: Gazdigi, Maquillaje y Peinado: Gio Moros Miami, Locación: Esca Productions, Asistente de fotografía: Johan González Pérez