El Victoria’s Secret Fashion Show regresó a Los Ángeles el domingo 18 de octubre con una noche de lencería, alas espectaculares, actuaciones musicales y apariciones sorpresa que reunieron a algunas de las figuras más reconocidas de la moda y el entretenimiento. Celebrado en Sony Pictures Studios, en Culver City, California, el desfile volvió a la ciudad por primera vez desde 2007 y se transmitió en vivo a través del canal oficial de YouTube de la marca.
Bajo la dirección creativa de Adam Selman, esta edición apostó por combinar la nostalgia de los icónicos desfiles de la firma con nuevas propuestas visuales y una generación de modelos y artistas que está marcando la cultura pop. Desde el regreso del legendario Fantasy Bra hasta los debuts de Kylie Jenner y Natalia Bryant, estos fueron algunos de los momentos que se robaron las miradas.

Kylie Jenner debutó con el Fantasy Bra de 50 millones de dólares
Uno de los momentos más comentados de la noche llegó con la aparición sorpresa de Kylie Jenner, quien debutó en la pasarela de Victoria’s Secret luciendo el icónico Fantasy Bra, valorado en 50 millones de dólares. La empresaria y estrella de televisión apareció con alas blancas de plumas, tacones transparentes y una falda vaporosa, mientras la pieza de alta joyería se convertía en la protagonista de su look.
Diseñado en colaboración con Jacob & Co., el sujetador está compuesto por 4.410 diamantes naturales, incluido un diamante amarillo Fancy Vivid de 75,54 quilates. Quince artesanos trabajaron durante más de 1.000 horas para crear la pieza, elaborada con oro y diamantes sin utilizar tela.
Su aparición marcó el regreso del Fantasy Bra a la pasarela por primera vez desde 2018, cuando Elsa Hosk lució una versión valorada en un millón de dólares. La elección de Jenner convirtió uno de los símbolos históricos de la marca en uno de los grandes acontecimientos de la cultura pop de la noche.
Las Angels clásicas volvieron a la pasarela
La nostalgia también tuvo un papel central con el regreso de varias modelos que han definido la historia de Victoria’s Secret. Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Candice Swanepoel, Behati Prinsloo y Rosie Huntington-Whiteley estuvieron entre las figuras que volvieron a desfilar, acompañadas de Elsa Hosk, Barbara Palvin y Doutzen Kroes.

Alessandra Ambrosio celebró su vigésima participación en el desfile, mientras que Huntington-Whiteley regresó después de una pausa de 16 años. Por su parte, Bella Hadid abrió el espectáculo con un look floral de inspiración primaveral, y Lima fue la encargada de cerrar la pasarela con un conjunto blanco adornado con flecos y alas a juego.
La combinación de rostros históricos con nuevas incorporaciones reforzó la intención de recuperar elementos clásicos de la marca sin renunciar a una nueva etapa creativa.
KATSEYE y Megan Thee Stallion encendieron el escenario
La música volvió a ser uno de los grandes atractivos del desfile, que contó con una alineación íntegramente femenina. KATSEYE, Megan Thee Stallion, Tate McRae y Megan Moroney se encargaron de poner ritmo a una noche en la que la moda compartió protagonismo con el espectáculo musical.
KATSEYE llevó su energía y coreografías a la pasarela con “Pinky Up” y “Animal”, acompañada de looks coloridos con corsés y minifaldas. El grupo global de pop formó parte de uno de los segmentos más dinámicos de la velada, conectando la estética juvenil de PINK con una propuesta musical pensada para una nueva generación de seguidores.
Megan Thee Stallion también protagonizó uno de los momentos más atrevidos del espectáculo. Con un conjunto de lencería brillante y un look de alto impacto, interpretó “Her” y “Body”, acompañada de una puesta en escena que llevó su sello de seguridad y sensualidad a la pasarela.
Por su parte, Tate McRae interpretó “Housewife” mientras Gigi Hadid desfilaba, y Megan Moroney aportó un toque country-pop con canciones como “6 Months Later”, “Wish I Didn’t” y “Sorry… I Meant Tonight”.
Nicole Kidman se convirtió en protagonista de un momento viral
La cultura pop también regaló uno de los momentos más espontáneos de la noche cuando comenzó a sonar “Nicole Kidman”, de la cantante ADÉLA. Sentada en primera fila, la actriz australiana no pudo contener la risa al escuchar la canción que hace referencia a ella, mientras las modelos recorrían la pasarela al ritmo del tema.
La escena se convirtió en uno de los instantes más comentados del evento y demostró que el desfile no solo estaba pensado para presentar las nuevas propuestas de lencería, sino también para generar momentos capaces de trascender la pasarela y circular entre los seguidores de la moda y la música.
Natalia Bryant y otras nuevas caras hicieron su debut

Entre las nuevas incorporaciones destacó Natalia Bryant, hija del fallecido basquetbolista Kobe Bryant y Vanessa Bryant, quien debutó en la pasarela de la firma. También hicieron su primera aparición en el desfile Kylie Jenner, la futbolista Trinity Rodman, Honey Ordoñez y Solange Omon, esta última ganadora de la docuserie de YouTube Angels Among Us, creada para encontrar a una nueva Angel de Victoria’s Secret.
El debut de Omon representó uno de los momentos especiales de la noche: tras ganar la competencia de la marca, llegó a la pasarela con lencería de encaje en blanco y negro, alas doradas y una capa fluida. Su participación reflejó el esfuerzo de Victoria’s Secret por incorporar nuevas figuras a una identidad que durante décadas ha estado asociada a sus Angels más emblemáticas.
La pasarela recorrió las cuatro estaciones del año
El espectáculo, organizado por Adam Selman, giró en torno a las cuatro estaciones, distribuidas en siete segmentos que exploraron distintas facetas del universo de Victoria’s Secret. Desde los tonos pastel y los motivos florales de Spring Awakening hasta las piezas cubiertas de cristales de Winter Reprise, cada sección presentó una identidad visual propia.

Uno de los segmentos, Vintage Victoria, recuperó siluetas y referencias del archivo histórico de la firma, con prendas que evocaban la estética de finales de los años noventa y principios de los 2000. En contraste, el segmento PINK apostó por estampados llamativos, prendas juveniles y detalles brillantes.
El resultado fue una combinación de referencias clásicas, alas teatrales y propuestas contemporáneas que buscó responder al interés de los seguidores por la historia de la marca, al tiempo que abría espacio para nuevas interpretaciones.


