Para Yami Safdie, escribir siempre ha sido una manera de entender y compartir sus emociones. Lo que comenzó como una forma de expresión personal, cuando compartía covers y composiciones en redes sociales, se ha convertido en una carrera musical que conecta con miles de personas a través de historias íntimas y letras cargadas de honestidad.
Tras el lanzamiento de Querida Yo en 2025, álbum que le consiguió una nominación al Latin GRAMMY 2026 en la categoría de Mejor Álbum Pop Tradicional, la cantautora argentina abre un nuevo capítulo con “Felicidades”, su colaboración con Maluma. Lanzado el 29 de octubre, el sencillo de cumbia aborda el desamor desde una perspectiva diferente: celebrar la decisión de dejar atrás aquello que ya no nos hace bien y aprender a elegirse a uno mismo.

La canción es también el primer adelanto de Bienvenida de Soltera, su próximo EP, que explorará diferentes estilos de cumbia y temáticas como el amor propio, la amistad, la sororidad y los nuevos comienzos. A la par de su evolución musical, Safdie también anunció Querida Yo, el diario, un libro de actividades y reflexión personal publicado por Editorial Planeta, con el que busca invitar a los lectores a conocerse mejor a través de la escritura.
En conversación con Revista Imagen Miami, Safdie reflexiona sobre el impacto de sus canciones en la vida de sus seguidores, la experiencia de trabajar con Maluma y la posibilidad de llevar su universo creativo más allá de la música.
Imagen Miami: Has vivido una etapa de mucho crecimiento desde que comenzaste compartiendo covers en redes sociales. Si tuvieras que comparar a la Yami de hoy con aquella que estaba empezando, ¿qué sientes que ha cambiado más en ti, tanto como artista como persona?
Yami Safdie: Creo que, sobre todo, fui creciendo y ganando mucha seguridad y confianza en mí misma. Todavía tengo mis inseguridades y mis dudas, pero estoy en un lugar mucho más plantado: sé lo que quiero, qué quiero transmitir y por qué hago lo que hago. Creo que eso se nota y que hay mucha gente del otro lado que lo valora. Gracias a eso, hoy puedo conectar con tantas personas a través de mi música y estoy viviendo un montón de sueños.
Sobre todo, tengo más claro quién soy, qué mensaje quiero darle al mundo y cuál es mi misión con la música.
IM: Querida Yo es un álbum muy personal, casi como leer tu diario. Ahora que ha pasado casi un año desde su lanzamiento, ¿hay alguna canción cuya perspectiva haya cambiado para ti a medida que también has ido creciendo?
YS: Sí, hay una canción que se llama “Botox”. Sigo pensando que está bueno que exista porque aborda una problemática importante: el envejecimiento, sobre todo siendo mujer, y cómo existe cierta expectativa inalcanzable de mantenerse joven para siempre. Cuando una empieza a envejecer y eso se nota, parece que deja de ser válida, útil o interesante para la sociedad.
Creo que es un miedo o una preocupación que ya no me afecta tanto. Me amigué con la idea de envejecer y de que se me note; ahora me importa bastante poco. Antes era todo un tema y un drama para mí. Aun así, creo que está bueno que hablemos de esto, porque sería ignorar una realidad que existe y que nos bombardea constantemente a través de los medios: esa expectativa de ser siempre hermosa, joven y perfecta.

IM: Muchas de tus canciones nacen de experiencias personales, pero una vez que las compartes con el público, cada persona encuentra su propia historia en ellas. ¿Recuerdas alguna experiencia con un fan que te haya hecho ver tu música de una manera diferente?
YS: Me pasa todo el tiempo. Con “En Otra Vida”, por ejemplo, que tuvo su propio trend en TikTok, yo había escrito la canción simplemente sobre una historia de amor que no funcionó. Sin embargo, la gente tomó ese concepto y empezó a hablar de cosas súper profundas y pesadas. Había personas que contaban que, en otra vida, no tenían determinada enfermedad o no se habían visto obligadas a irse de su país y dejar a su familia. Nunca imaginé que una canción sobre una historia de amor pudiera despertar ese tipo de conversaciones.
Me pareció maravilloso que pudieran desahogarse con ese trend. También tengo un recuerdo muy especial relacionado con “Querida Yo”. Una fan que me sigue desde hace muchos años dejó de aparecer durante un tiempo y me resultó extraño. Unos meses después volvió a escribirme y me contó que había intentado quitarse la vida y que, durante su proceso de recuperación, escuchaba todos los días “Querida Yo”. La canción le daba fuerzas para seguir adelante.
Para mí, ese es uno de mis recuerdos más preciados, porque me recuerda el bien que puede hacerle la música a la gente. Es algo fuerte, especialmente cuando veo esas historias todos los días. Me siento muy agradecida de poder ayudar a alguien que está pasando por un momento difícil a través de una canción. Creo que vale la pena empatizar y sentirme conmovida por esas historias si, de alguna manera, podemos acompañarnos y apoyarnos los unos a los otros. Es muy lindo poder ser parte de la vida de mis seguidores de esa manera.
IM: “Felicidades”, tu nueva colaboración con Maluma, marca una exploración musical interesante al irte por la cumbia. ¿Cómo nació esta canción y qué te llevó a elegir ese ritmo para contar esta historia?
YS: Yo he hecho cumbias a lo largo de mi carrera, aunque no en mi último disco porque, como dices, es un proyecto súper íntimo, chiquito y personal. Creo que la cumbia está muy en el ADN de los argentinos en general; me encanta y siento que casi cualquier canción puede convertirse en cumbia, simplemente cambiándole un poquito el ritmo. En el fondo, lo importante es la canción en sí: la letra, la melodía y lo que cuenta.
Tenía ganas de hacer algo así después de pasar por un momento tan introspectivo y sentimental. Quería ir hacia algo un poquito más alegre y liviano. De todas maneras, “Felicidades” y las canciones de este nuevo proyecto siguen contando historias y tienen un mensaje, una misión de acompañar a la gente, pero desde un lugar un poquito más alegre, que creo que también puede hacerle muy bien a muchas personas.
IM: ¿Cómo se dio la colaboración con Maluma? ¿Qué descubriste de él durante el proceso de grabación y el rodaje del video musical?
YS: La posibilidad llegó a través de mi equipo. Me dijeron que tenían el contacto del equipo de Maluma y que podíamos mandarle la canción. Yo pensé: “Sí, obvio, me encantaría, aunque no creo que se quiera sumar porque es Maluma”. Pero se la enviamos y, te digo, a los dos días ya nos habían contestado. Le había encantado la canción y quería hacerla.
Nos juntamos en el estudio y la terminamos juntos. Todo fluyó muy rápido y de manera muy orgánica. De él me sorprendió mucho su humildad. Creo que el pensamiento que más tuve presente durante todo el proceso fue ese: la humildad de los grandes. Darme cuenta de lo cercano y sencillo que era, tanto conmigo como con todo el equipo.
Había un equipo muy grande trabajando en el video y él era súper cercano y amoroso con todos, dedicando su tiempo, que sé que es muy valioso. También estaba muy agradecido de formar parte de la canción porque le gusta, siente que lo representa y que es algo que quiere contar. Valoro mucho su humildad, su cercanía y su sencillez.
IM: Tu fuerte al escribir canciones recae en lo acústico y las letras íntimas, pero también te permites experimentar con otros géneros. ¿Cómo decides qué sonido necesita cada canción? ¿Qué te hace elegir entre una cumbia, un arreglo de cuerdas o una producción más minimalista?
YS: Es muy difícil de explicar porque no hay una fórmula; simplemente lo siento. A veces estoy en el estudio escuchando una canción y digo: “Che, creo que a esto le faltan unos violines” o “le falta un beat de cumbia”, o lo que sea.
Siento que es lo que me va pidiendo el oído, pero siempre tengo en mente el objetivo final, que es lo que quiero transmitir con la canción. Si quiero expresar algo más introspectivo, emotivo o sentimental, quizás mantengo una producción más minimalista, más lenta y con menos instrumentos, para que el foco esté en la letra. Pero si queremos transmitir algo más alegre, ver el lado positivo de las cosas, entonces un beat que te dé ganas de bailar puede estar bueno.
IM: ¿Cuáles han sido tus principales referentes e influencias musicales?
YS: Tengo influencias bastante variadas. Siempre digo que soy una especie de fusión entre el pop anglo, que me gusta desde muy chica, y la música latina y de raíz, que también estuvo siempre presente en mi vida.
Taylor Swift y los Jonas Brothers fueron mis primeros ídolos cuando era muy chiquita. También me gusta mucho Bruno Mars. Por otro lado, están el folclore argentino y latinoamericano, y artistas más actuales que juegan con esos sonidos, como Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y Mon Laferte. Creo que de esa mezcla de cosas sale mi música.

IM: Acabas de anunciar un libro con Editorial Planeta, Querida Yo, el diario. ¿Cómo nació este proyecto y qué podrán encontrar los lectores en sus páginas?
YS: Es como un libro de actividades. Yo digo que es un diario. Tiene mucho espacio para que la gente escriba y mi idea es que quien lo compre lo haga propio, que realmente sea su diario.
Incluye disparadores, pequeñas reflexiones mías, anécdotas, comentarios y cosas que voy contando, además de preguntas y actividades para que el lector escriba sus propias reflexiones sobre las temáticas que propone el libro.
Para mí, la idea es que sea una herramienta para conocerte mejor y explorarte a ti misma. Hay mucha gente que va por la vida un poco en modo automático y no se detiene a pensar en ciertas cosas: sus sueños, quiénes son, qué les gusta, qué no, adónde quieren llegar. Me gustaría que el libro pudiera ayudar a las personas a pensar en esas cosas, reflexionar un poquito más y quizás tener alguna revelación sobre sí mismas.
IM: ¿Hubo algún libro o alguna experiencia que te inspirara a llevar esta idea al formato de un diario de actividades?
YS: Me inspiré mucho en El camino del artista, que es uno de mis libros favoritos del mundo. Es más que un libro, es casi un curso, y tiene un poquito este estilo: reflexionar sobre algún tema, contar mi propia experiencia y después dejar que el lector piense sobre su propia manera de ver las cosas.
IM: “Felicidades” también funciona como el primer adelanto de Bienvenida de Soltera. ¿Qué puedes adelantarnos de esta nueva etapa musical y de las historias que quieres contar en ella?
YS: Definitivamente es el comienzo de una nueva etapa. Es un EP que va a ser todo de cumbias, de distintos estilos entre sí, pero cumbias al fin. Todas las canciones van a contar historias relacionadas con muchas cosas, pero sobre todo con los desamores, el amor propio, el descubrirse de nuevo a una misma después de una ruptura y el apoyarse en las amigas.
Tiene mucho que ver con la unión, la sororidad, la autosuperación y el salir adelante.
IM: Para terminar, con esta colaboración junto a Maluma seguramente muchas personas van a descubrir tu música por primera vez. ¿Qué te gustaría que supieran de ti antes de escucharte?
YS: Que mi música es muy real y que habla mucho por sí misma. Me gustaría que le prestaran atención a las letras, que se dejaran atravesar por ellas y que no las escucharan solamente por encima, como a veces hacemos con la música. Ojalá puedan conectar realmente con las historias de las canciones.
Esa soy yo. Así como me muestro en mi música y en lo que digo, así soy. Ahí está todo mi corazón abierto en mis canciones.


