Giselle Loor: “En este punto de mi carrera, elijo hacer las cosas que me hacen feliz y proyectos que me apasionan”

Hay personas que no solo habitan el mundo, sino que lo perciben con una sensibilidad distinta. Para Giselle Loor, empresaria y diseñadora de interiores con raíces ecuatorianas, esa forma de mirar ha guiado cada etapa de su vida y, con el tiempo, también su manera de contribuir a una ciudad tan diversa como Miami. Con más de tres décadas en la industria, esa sensibilidad convive hoy con la experiencia de una mujer que ha construido una firma, una reputación y una trayectoria propia.

Su infancia estuvo marcada por una intuición particular hacia lo que la rodea. No se trataba únicamente de ver un espacio, sino de notar cómo cambia la energía. Sus primeros acercamientos al diseño ocurrieron casi de manera instintiva, cuando reacomodaba los muebles de su casa buscando una sensación distinta en el ambiente. Lo que para otros podía ser un juego, para ella ya era una forma de percibir y transformar. Esa sensibilidad se convirtió con el tiempo en una brújula.

A los 21 años, dio su primer paso formal en la industria al integrarse a una reconocida compañía de diseño en el sur de Florida. Comenzó desde lo más básico, coordinando, gestionando órdenes, apoyando a diseñadores, pero fue precisamente en ese proceso donde descubrió una conexión profunda con el oficio. “Me enamoré inmediatamente”, recuerda.

Mientras trabajaba tiempo completo, decidió formarse en el Art Institute y asistir a clases nocturnas. Sus días transcurrían entre el trabajo y el aprendizaje. Incluso su propia casa terminó convirtiéndose en un laboratorio creativo.

“Tenía una pasión enorme por esta carrera y me casé súper joven, a los 21 años”, recuerda. Tener un hogar propio le permitió experimentar con el diseño desde una perspectiva íntima y cotidiana. Observaba a los diseñadores, entendía sus procesos y absorbía cada detalle de la compañía donde trabajaba.

Estudiar mientras trabajaba le permitió observar el diseño desde distintos ángulos y entender que crear un espacio implicaba mucho más que elegir piezas bonitas. En ese proceso, Giselle fue entendiendo que su camino no estaba en replicar estructuras tradicionales, sino en construir algo que respondiera a su forma de experimentar la vida.

Miami también fue determinante en esa evolución. Desarrollarse en una ciudad marcada por la mezcla de culturas, estilos y formas de habitar amplió su mirada sobre el diseño. Con el tiempo, Giselle no solo aprendió a crear espacios, sino a entender cómo las personas, sus historias y sus maneras de vivir podían convertirse en parte esencial de cada proyecto.

Así, en 2006, junto a su esposo Brett, fundó la firma B+G Design. Durante dos décadas, ha construido una firma de diseño que se convirtió en una historia de éxito creada desde cero y liderada por una mujer en uno de los mercados más competitivos del país. Desde sus inicios, el proyecto se planteó como algo más que una práctica estética: un espacio donde el diseño dialoga con el bienestar y donde cada decisión responde a una intención más profunda.

Con los años, esa visión se tradujo también en reconocimiento dentro de la industria. El trabajo de B+G Design ha sido destacado por publicaciones como AD Pro, The Wall Street Journal, Robb Report, Forbes, HGTV y Elle Decor, y ha recibido reconocimientos como el Luxe RED Award, el ASID South Florida Design Excellence Award y el DCOTA Stars of Design Award, además de una nominación a los Interior Design Best of Year Awards. Entre sus proyectos recientes se encuentra una residencia privada de varios niveles frente a un lago alpino en Suiza, realizada para un cliente recurrente, un proyecto que representa la dimensión internacional que ha alcanzado la firma.

Su propuesta ha evolucionado a medida que ella misma lo hace. No hay fórmulas cerradas ni promesas absolutas, sino una invitación constante a reconectar. En un mundo que empuja hacia la velocidad, Giselle propone presencia. Su trabajo parte de una pregunta silenciosa: ¿cómo queremos sentirnos en el lugar donde vivimos?

Giselle Loor durante una sesión fotográfica editorial en Miami

Esa filosofía se manifiesta también en sus rutinas. Sus días no comienzan desde la urgencia, sino desde la intención. Hay espacio para el silencio, para el cuerpo, para la respiración. Rituales que no responden a tendencias, sino a una necesidad genuina de equilibrio. “Mi rutina no es una obligación, es una forma de sostenerme”, dice.

La maternidad también ha ampliado esa comprensión. Giselle es madre de dos hijos, hoy universitarios, y ha vivido de cerca distintas etapas de la vida familiar: desde tener hijos en casa hasta experimentar el nido vacío y recibirlos nuevamente durante sus descansos. Esa experiencia le ha permitido entender cómo cambian las necesidades de una familia y cómo un hogar debe acompañar esas transformaciones. 

En su cotidianidad, los detalles cobran un significado especial. Los olores, sonidos y texturas comunican. Esa atención minuciosa no sólo define su forma de vivir, sino también su manera de trabajar. Cada proyecto está atravesado por esa sensibilidad. No se trata solo de ofrecer algo, sino de generar una experiencia.

Antes de pensar en materiales, colores o distribución, escucha las rutinas de sus clientes, sus necesidades y silencios. Quiere saber cómo viven, qué los calma y qué los activa. Allí encuentra las claves para diseñar.

Así, cada proyecto deja de ser una propuesta genérica para convertirse en un reflejo auténtico de quienes lo habitan, logrando espacios no solo funcionales, sino profundamente alineados con la vida de sus clientes.

Hoy, mientras B+G Design celebra sus 20 años de trayectoria y Giselle suma más de tres décadas de experiencia en la industria, se encuentra en una nueva etapa profesional. A sus 52 años, no mira su recorrido desde la perspectiva de quien ha llegado a una meta, sino desde la de una profesional que ha construido una trayectoria sólida y todavía tiene mucho por hacer.

Después de 30 años en la industria y dos décadas al frente de su propia firma junto a su esposo, hoy tiene la claridad para elegir los proyectos que realmente la entusiasman y la experiencia para llevarlos a otro nivel.

Giselle Loor en la edición Miami 130 de Imagen Miami

Ese recorrido también le ha permitido entender que el éxito profesional no se construye de un día para otro. Se sostiene con conocimiento, disciplina, capacidad de adaptación y la voluntad de seguir aprendiendo incluso cuando ya se ha alcanzado un lugar de reconocimiento dentro de la industria. Para Giselle, cada etapa ha aportado algo distinto: los primeros años de aprendizaje, la construcción de B+G Design, los proyectos que han llevado su trabajo a nuevos mercados y una carrera que continúa evolucionando.

Su historia tampoco es la de alguien que encontró respuestas definitivas. Es la de una mujer que ha aprendido a hacerse mejores preguntas, a observar con más atención y a tomar decisiones con mayor claridad. Hoy, esa perspectiva le permite mirar hacia adelante con una certeza distinta: no necesita demostrar que puede construir una carrera; ya lo ha hecho. Ahora puede decidir qué quiere construir a continuación.

Giselle Loor no representa únicamente una trayectoria de tres décadas en el diseño de interiores, sino el resultado de haber convertido una profesión en una empresa, una visión en una marca y una pasión en un proyecto de vida. B+G Design cumple 20 años, pero para ella este aniversario no marca un punto final. Al contrario, representa la plataforma desde la que comienza una nueva etapa, con más experiencia, más libertad y la convicción de que lo mejor de su carrera todavía está por venir.

Escrito por: Mariana Bechara, Fotografía: Yorch Sans