Rescatan a un navegante tras pasar 30 días a la deriva en el Pacífico

Lo que comenzó como el sueño de cruzar el océano Pacífico en solitario terminó convirtiéndose en una pesadilla. Kai Sato, un navegante de 39 años originario de California, fue rescatado con vida después de pasar 30 días a la deriva frente a las costas de Hawái, luego de que el mástil de su velero se rompiera y perdiera su principal sistema de navegación.

Sato había zarpado el 7 de junio desde las islas Catalina con el objetivo de completar su primera travesía en solitario por el Pacífico. Sin embargo, dos semanas después de iniciar el viaje, el mástil de su embarcación se partió y el teléfono que utilizaba para navegar dejó de funcionar. Al intentar regresar a la costa con el motor, se quedó sin combustible y quedó a merced de las corrientes oceánicas.

Créditos: Cathy Poland via Unsplash

El navegante confesó que los primeros días fueron los más difíciles y que llegó a perder la esperanza. Tras superar ese momento de desesperación, reparó el bote improvisadamente con tubos de PVC y remos de kayak para volver a desplegar las velas y tratar de alcanzar alguna ruta marítima transitada por grandes embarcaciones.

La situación se complicó aún más cuando se quedó sin agua potable alrededor del día 20 de la travesía. Para sobrevivir, llenó recipientes con agua de mar, los cubrió con bolsas plásticas y aprovechó la condensación para obtener pequeñas cantidades de agua dulce. También logró alimentarse con avena y con peces y calamares que caían accidentalmente sobre su embarcación.

Su rescate ocurrió cuando finalmente alcanzó la ruta marítima entre California y Hawái. El 21 de julio, la tripulación del buque portacontenedores M/V George III, operado por Pasha Hawaii, detectó su velero de 32 pies a aproximadamente 900 millas de Hawái y organizó una operación que duró cerca de 90 minutos. Los marineros utilizaron una escalera de práctico y un sistema de cuerdas para acercar la embarcación y poner a Sato a salvo.

Tras ser rescatado, el navegante recibió alimentos, agua, ropa y un lugar donde descansar a bordo del buque. Actualmente se recupera con familiares en Hawái, aunque asegura que la experiencia no ha cambiado su pasión por navegar. De hecho, ya planea una nueva travesía en un barco más grande, esta vez con destino a Filipinas.