Gio Moros y Carlos Linares han construido una vida juntos durante más de dos décadas. Su historia comenzó en Venezuela, se conocieron siendo muy jóvenes, cuando ambos comenzaban a descubrir quiénes eran y qué querían construir. Hoy son pareja y compañeros en un proyecto que une la visión artística de Gio y la capacidad estratégica de Carlos.

Desde niño, Gio sintió fascinación por el mundo de la belleza. La moda, el cabello y la imagen despertaban una curiosidad que, con el tiempo, se convertiría en vocación. Sin embargo, crecer en un entorno conservador hizo que dedicarse profesionalmente a esa pasión pareciera difícil. Estudió primero Ingeniería y luego Arquitectura, carrera de la que se graduó.
Una oportunidad laboral en L’Oréal Venezuela cambió su rumbo. Durante siete años encontró allí su verdadera escuela. Aprendió sobre cabello, coloración, técnicas y tendencias, y confirmó que aquel era el mundo al que realmente pertenecía.
Carlos, graduado de Ingeniería Eléctrica, también formaba parte de ese recorrido. Ambos desarrollaron carreras dentro de la industria y crecieron profesionalmente, pero la situación política de Venezuela comenzó a transformar sus planes. En 2014 llegaron a Miami inicialmente para estudiar inglés. La crisis continuó deteriorándose y aquella estancia temporal terminó convirtiéndose en una nueva vida.
Miami significó reinventarse. Gio estudió cosmetología y decidió comenzar una nueva etapa como estilista. Aunque en Venezuela había trabajado desde el lado corporativo de la belleza, la ciudad le ofreció la oportunidad de convertirse en artista y construir una carrera directamente con los clientes.

Para él, la belleza comienza por escuchar. Antes de recomendar un cambio, Gio busca entender qué quiere cada cliente, qué le gusta y cómo desea sentirse. Después de años trabajando de manera independiente, comenzó a imaginar un proyecto más grande. Quería crear un salón donde la belleza fuera parte de una experiencia completa. Así nació Gio Moros Miami.
La construcción del proyecto representó uno de los mayores desafíos de su carrera. Permisos, obras y responsabilidades financieras pusieron a prueba su determinación. En junio de 2024, el salón abrió sus puertas.
Mientras Gio consolidaba su nombre en la industria de la belleza, Carlos construía su propia trayectoria en el real estate, posicionándose dentro del competitivo mercado inmobiliario de Miami. Como ocurre en las historias que atraviesan décadas, sus caminos personales tuvieron etapas diferentes. Durante algunos años, cada uno continuó su propia vida y carrera. Con el tiempo, volvieron a encontrarse desde una etapa más madura.
Ese reencuentro coincidió con un momento decisivo para Gio Moros Miami. El primer año del salón había sido intenso y las responsabilidades crecían. Carlos comenzó a involucrarse en el proyecto, aportando una visión estratégica y gerencial que complementaba el talento artístico de Gio. Hoy, Gio lidera la parte creativa de la marca, mientras Carlos contribuye en áreas como estrategia, administración, marketing, servicio y operación. Sus diferentes experiencias profesionales les permiten aportar al proyecto desde sus propias fortalezas.
El hilo que conecta gran parte de esta historia ha sido, de cierta forma, Miami. La ciudad les permitió comenzar nuevamente, les dio el espacio para desarrollar carreras independientes y, con el tiempo, encontrar nuevas formas de unir sus experiencias.

Es justamente esa historia de resiliencia la que conecta con el espíritu de la ciudad: el de quienes llegan desde otros países y convierten la reinvención en una oportunidad. Gio y Carlos forman parte de ese Miami construido por personas que aportan talento, visión y nuevas ideas, y que encuentran en la ciudad un lugar para desarrollar nuevos capítulos de sus vidas.
Pero hay una idea que permanece en el centro de su historia: el éxito no llegó por casualidad. El reconocimiento que reciben hoy es el resultado de años de trabajo, formación y perseverancia. Sus experiencias profesionales, aunque diferentes, encontraron un punto de encuentro en un proyecto donde cada uno aporta desde sus propias fortalezas: Gio desde la visión artística y Carlos desde la estrategia y la gestión.
Más allá del negocio, su historia también habla de una relación que ha sabido transformarse con el tiempo. Han crecido de manera individual, atravesado distintas etapas y encontrado nuevas formas de acompañarse, hasta volver a coincidir en un proyecto que reúne buena parte de lo que ambos han construido.
En una ciudad que durante 130 años ha crecido gracias a quienes llegan dispuestos a imaginar un futuro diferente, Gio Moros y Carlos Linares continúan escribiendo el suyo, demostrando que algunas de las construcciones más significativas nacen cuando el talento, la confianza y una visión compartida encuentran el lugar adecuado para crecer.
Escrito por: Mariana Bechara, Fotografía: Alexander Luna


