Era el año 2004 cuando el coronel (R) Noel C. Pace aterrizó en Miami después de servir en Irak, pero su historia en la ciudad no estaría marcada únicamente por el uniforme que llevaba puesto.
Miami crecía y se consolidaba como un punto de encuentro entre culturas, negocios e innovación. Sin saberlo, Pace llegó justo cuando iniciaba una nueva etapa de su propia vida, una en la que la experiencia adquirida en el campo de batalla encontraría un propósito distinto: preparar a otros para salvar vidas.

Nació en Syracuse, Nueva York, en el mismo hospital donde nació Tom Cruise. La coincidencia podría parecer insignificante de no ser porque, como él mismo bromea, los dos papeles más icónicos y recurrentes del actor parecen resumir su propia trayectoria de vida: militar y abogado. Más allá de la anécdota, la historia refleja una vida que nunca ha estado definida por una sola identidad.
Esa vocación tampoco nació en un cuartel. Aunque su padre y sus cuatro tíos sirvieron en las Fuerzas Armadas de EE. UU., fue su madre, una maestra de escuela pública que dedicó su carrera a enseñar en comunidades urbanas, quien sembró la semilla del servicio al animarlo a leer biografías de personas exitosas. «Me di cuenta de que casi todas habían servido de alguna manera a su país». Aquella observación terminó convirtiéndose en una decisión que marcaría el rumbo de su vida.
Cuando llegó a Miami, el Ejército le encomendó una misión: ayudar a desarrollar un programa de entrenamiento para equipos quirúrgicos militares en el Ryder Trauma Center de la University of Miami/Jackson Memorial Hospital.
La experiencia en Irak había demostrado la necesidad de preparar mejor a los médicos y a sus equipos clínicos mediante casos reales de trauma antes de futuros despliegues. Esta iniciativa fortaleció el entrenamiento médico militar y, al mismo tiempo, impulsó innovaciones como la telemedicina entre Miami y hospitales ubicados en zonas de conflicto.
A medida que avanzaba el proyecto, Pace fue testigo de cómo el sector de la salud se convertía en uno de los motores de la ciudad. “Hoy, la salud es la segunda industria más grande de Miami. La ciudad se ha convertido en un destino médico”, afirma.

Por eso, posteriormente se desempeñó como presidente del American College of Healthcare Executives of South Florida, se graduó Magna Cum Laude de la University of Miami School of Law, con especialización en Informática Jurídica aplicada a la Salud (actualmente Inteligencia Artificial), y hoy forma parte de la Junta de Asuntos Militares del Condado de Miami-Dade y preside el Comité de Derecho Militar y de Veteranos del Miami-Dade Bar.
La tarea de un líder es crear las condiciones para que las personas prosperen. No solo sobrevivan, sino que prosperen
Para Pace, liderar no consiste en acumular autoridad, sino en abrir espacios para que otros descubran su propio potencial.
Los valores que sostienen esa manera de entender el liderazgo y la ley son tan sencillos como exigentes: deber, integridad, servicio desinteresado, lealtad, respeto y valentía. Entre todos, hay uno que define su carácter. «El deber es hacer lo que tienes que hacer, sin importar cuál sea el resultado para ti, por el bien común.» Es una idea que explica por qué nunca ha visto el servicio como un sacrificio, sino como una responsabilidad.
Más allá de sus responsabilidades profesionales, Noel Pace encuentra el equilibrio a través de su fe. Ahora es un católico devoto, que recibió la unción del arzobispo de Miami, Wenksi, y disfruta pasando tiempo con sus seres queridos, viajando y asistiendo a los eventos deportivos de la Universidad de Miami y de los Miami Heat. Esos momentos cotidianos le recuerdan que, detrás de cada título, hay una persona que también necesita tiempo para detenerse, escuchar y dar las gracias.
Por supuesto, hay una persona que ha recorrido el camino a su lado: Claudia V. Cubillos. Pace habla de ella con admiración y orgullo. Destaca su capacidad de trabajo, su resiliencia como sobreviviente de cáncer y, sobre todo, su compromiso con la comunidad.

Durante la pandemia, recuerda, mientras muchos cerraban sus puertas, ella decidió mantener abierta su escuela para recibir a los hijos de bomberos, policías, enfermeras y otros trabajadores esenciales. «Cuando nos dijeron que necesitaban a alguien que cuidara a sus hijos, ella dijo que sí. Nunca cerró.»
Después de una vida dedicada al servicio, Noel Pace cree que el verdadero impacto de una vida se mide en aquello que permanece cuando uno ya no está. «Mi contribución probablemente se medirá por las vidas que ayudé y las personas que transformé. Quiero ser recordado como alguien que creó oportunidades e hizo una diferencia».
En el fondo, esa aspiración resume también la historia de un hombre que llegó a Miami para cumplir una misión y terminó encontrando una ciudad donde servir significaba, sobre todo, ayudar a que otros pudieran prosperar.
Escrito por: Mariana Bechara, Fotografía: Yorch Sans


